La mejor época

2020 sonaba muy bien como año para que pasaran cosas guays. Un número redondo, par, estéticamente impecable y con bastante poder simbólico. Esto se dice mucho: cuando de pequeños pensábamos en el futuro (2020, por ejemplo), nos imaginábamos cosas muy locas. Yo, por ejemplo, no creo que me imaginara el 2020 como una realidad llena de coches voladores. Lo que seguro que tampoco pensaba es que la principal novedad de este año fuera que para atenderte en el dentista te pusieran un gorrito de ducha. 

Así que el futuro era esto: gorritos de ducha en el dentista y gel desinfectante en la puerta del Zara. Mi novia hablaba el otro día con una amiga inglesa, quien le preguntaba que cómo sentía por entrar en fase 2 (en UK todavía andaban por la 1), a lo que ella le respondió que “like normal life, but weirder”. Esto es exactamente el futuro: lo mismo que antes, pero más chungo. Tan chungo como perder unas zapatillas de deporte en tu propia casa y que las opciones más plausibles que se te ocurren sean que se las ha llevado un mapache o que las has tirado tú mismo a la basura, nunca lo sabré. A veces pasan cosas chungas, y mejor no saber del todo qué ha pasado, porque imaginarme que alguien ha escalado hasta mi balcón para llevarse unas zapatillas viejas me asusta y me da risa a partes iguales.  

Hablando de cosas chungas, me jode que la mejor época del año la vamos a vivir en 2020 en medio de esta situación extraña. La mejor época del año -esa en la que los días empiezan a ser larguísimos, hace calor sin llegar a sofocar, vas por primera vez a la playa y el agua aún está fría- en realidad dura muy poco. Tan poco que cuando te quieres dar cuenta, no has hecho nada especial esos días, la noche más corta del año ya ha pasado, el calor molesta, alguien del Sky ha ganado el Tour, Septiembre está a la vuelta de la esquina y el verano se te ha esfumado otra vez. Luego llega Noviembre y nadie espera nada de él. Que igual te están pasando cosas maravillosas y ni te enteras porque es el puto Noviembre y a ver si se acaba de una vez y llega la Navidad. 

En esta época del año siempre ando muy nervioso, precisamente por eso, por querer disfrutar a tope de la mejor época del año. Por ese ansia de tener que hacer algo, especialmente ahora, en esta época. Ayer salimos a cenar con amigos y después a tomar una copa. En cada mesa del bar había un cartelito que te avisaba que, dadas las circunstancias excepcionales, el tiempo de permanencia en la mesa era de máximo una hora por grupo (empezando a contar desde que te sirven la copa, nos aclaró el camarero). A disfrutar, pero solo una hora chavales, que hay gente a la cola. 

Pues eso, like normal life, but weirder. Algo parecido dijo alguien el otro día en Twitter: 2020, si todo sale bien, habrá sido un año de mierda.

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