Loles es Bartomeu

El primer recuerdo que tengo de Messi es un hat-trick que marcó en el mejor partido de la carrera de Jose María Gutiérrez, Guti. Aquello fue un clásico de 2007 y yo ya debía de haberle visto jugar muchas otras veces porque Leo ya tenía veinte años. Por aquel entonces, todavía lo teníamos catalogado como un extremo habilidoso, muy bueno pero no goleador, así que pensé: si el chaval empieza también a hacer goles, estamos jodidos. Esto también describe muy bien la carrera de Guti: haces el mejor partido de tu vida y a Messi le da por hacerle su primer hat-trick al Madrid. Pero de Guti ya hablaremos otro día.  

Todo el mundo comete en algún momento el mayor error de su vida, escribe Juan Tallón en Rewind. Con una sensación parecida me imagino que debe de estar Messi últimamente, con todo el jaleo de su salida frustrada del Barcelona. Lo que no debe de tener tan claro Leo es si el error ha sido intentar irse del club de su vida o precisamente lo contrario: no marcharse. 

El problema que tiene el mayor error de tu vida es que cuando lo cometes, no te das cuenta. Todos hemos sido muy valientes alguna vez intentando marcharnos de algún sitio dando un portazo, como ha intentado hacer Messi. Hace años, cuando estaba justo a mitad de mi tesis doctoral, me harté de todo y decidí dejarlo, con la idea un poco vaga de irme al extranjero, viajar, escribir y encontrar trabajo de profe de inglés no se sabe dónde. Entré muy digno al despacho de mi directora de tesis para informarle de mi decisión y cinco minutos después salía de allí con varias carpetas de artículos científicos por leer y el doble de trabajo que antes. No quiero ser pretencioso: me doy cuenta de que en esta analogía yo soy Leo Messi y Loles es Bartomeu, pero cuanto más lo pienso, más me vengo arriba con los paralelismos. Desconozco el poder de persuasión de Bartomeu, pero sí recuerdo la capacidad legendaria de Loles en este sentido. 

El caso es que me quedé en la universidad, con una beca ridícula, una tesis plagada de errores en la que ya no creía y con contribución nula en el campo de investigación. ¿Fue un error quedarse? Es posible. ¿El mayor error de mi vida? Lo dudo. Al fin y al cabo, es poco probable que me hubiera atrevido a irme al extranjero, viajar, escribir y todo aquello. 

Fueron dos años muy buenos, si soy sincero conmigo mismo. Seguí trabajando a escasos metros de mi mejor amiga, almorzando todos los días al sol, volviendo a casa borracho los jueves después unos tercios en tascas. Pocos meses antes de terminar la tesis, conocí a la que hoy es mi novia. Pocos meses después, encontré un pedazo de trabajo en una gran empresa, el tipo de trabajo que no esperaba encontrar hasta quizás cinco años después. Lo único que me jode de esta analogía perfecta es que, si a Leo le termina yendo como me fue a mi en su momento, volveremos a verle levantar una Champions dentro de no mucho tiempo. 

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