No volváis a ver Lost

Por algún motivo que todavía está por aclarar, mi novia y yo hemos vuelto a ver Lost desde el principio. En mi cabeza, Lost seguía siendo la serie casi perfecta, con sus personajes carismáticos y su dosis constante de misterio y acción. Tenía muy claro hasta un ranking de temporadas, clasificadas de mejor a peor: 3-4-1-2-5-6. ¿Qué ha ocurrido? Que todos hemos visto muchas series desde aquel mayo de 2010 en que nos levantamos de madrugada a ver el último episodio en Cuatro. Ejem, ejem. Cuidado con la nostalgia y con idealizar el pasado, que luego nos llevamos sorpresas.

Ser nostálgico no está mal porque significa que has sido feliz, dijo el otro día Alvaro Benito en una entrevista, y tiene mérito que lo diga precisamente él, que podría haber sido una estrella en los 90 y prácticamente se retiró a los 21. Por algún motivo, en mi generación es muy típico ser nostálgico del fútbol de aquella década. El Mundial de USA 94 -con Roberto Baggio de estrella, Bulgaria en semifinales y Salenko de máximo goleador- como principal exponente de esta nostalgia. Será que éramos niños en aquella época y de niño todo lo ves de otra manera. 

¿Se puede tener nostalgia de otra época futbolista que no sean los 90? Se puede: una tarde aburrida del confinamiento vi repetido el España-Rusia de la Eurocopa 2008, partido que recordaba como la mayor exhibición colectiva de la selección desde que sigo el fútbol. En mi mente, aquellos noventa minutos eran la cumbre del fútbol a nivel selecciones. ¿Qué ocurrió? Pues lo esperado: aquel partido no fue para tanto. La primera parte fue muy igualada y las ocasiones más claras las tuvo Rusia. El gol de Xavi no llegó hasta el minuto 60 y la supuesta superioridad fue un espejismo: España jugaba ante un rival a la desesperada. El segundo y tercer gol llegaron a la contra. El tiempo deforma la realidad a nuestro gusto. Tengo amigos que sostienen alegremente que Laudrup fue mejor que Cristiano, no hace falta disir nada más. 

Pocas cosas más nostálgicas que ponerte a ver fotos de hace veinte años. Hace pocas semanas recuperé unos cuantos gigas de fotos que ya daba por perdidas: fotos de mis 19 a mis 24 años, época que en mi mente permanecía llena de acción sin límite y con personajes carismáticos por todos lados (como en Lost). Me reservé una tarde para ver esas fotos perdidas y la sensación fue extraña. ¿Por qué pasaba tanto tiempo con toda esa gente? ¿Me caían bien? Supongo que sí. ¿Lo estaba pasando bien yo? Por mi expresión en muchas de esas fotos, no lo tengo tan claro. Enrique Ballester -a quien trato de copiar abiertamente el estilo en estas columnas- escribía el otro día sobre la nostalgia y sobre Pedro Alcañiz y decía que casi siempre es mejor lo que recordamos que lo que pasó. Pues eso. 

Os voy a dar tres consejos que no habéis pedido. 1. Si véis fotos vuestras con veinte años, no seáis demasiado críticos. Hacíamos lo que podíamos, y no nos iba tan mal. Tampoco nos va tan mal ahora. 2. No idealicéis el fútbol de los 90 ni a la época gloriosa de la selección de hace diez años: disfrutemos hoy de Erling Haaland y de lo que nos cuentan los expertos sobre el RB Leipzig y del Atalanta. 3. No volváis a ver Lost.  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s