Vinicius y los gofres

Hay gente que hace una cola muy larga para comprarse un gofre con forma de pene. Aparentemente, el gofre en sí no tiene nada de especial en cuanto a propiedades o sabor. Simplemente, tiene forma de pene. Lo vi el otro día en un video del Whatsapp: gente en Valencia esperando durante horas para comerse un dulce con forma de polla gigante. Pensé que algo así solo podía ser cosa de valencianos y que esta moda no llegaría a la ciudad en la que vivo. Por supuesto, me equivoqué. 

Alguien acostumbrado a equivocarse es Vinicius Junior. Algo tiene Vinicius que hace fácil identificarse con él. Yo creo que es esa capacidad de fallar una vez más, cuando parece que ya no se puede equivocar otra vez. No tengo el dato a mano, pero sí la impresión de que los cinco primeros goles que marcó con el Madrid fueron de rebote. Remates que iban a fuera de banda que terminaron en la portería tras golpear en un defensa. 

Todos cometemos errores; lo ideal sería no repetirlos y aprender de ellos. Vinicius falla constantemente porque se cree mejor de lo que es. Vinicius falla mucho, también, porque afronta cada jugada como si fuera el último minuto de una final que su equipo pierde por 0-1. Ninguna de estas dos cosas es necesariamente mala: demuestran una confianza en sus capacidades que ya nos gustaría tener a muchos. 

Por cosas de la vida, terminé haciendo una tesis doctoral. Terminar la tesis me costó dios y ayuda porque constantemente cometía errores de principiante en los planteamientos y en los cálculos que retrasaban todas las fechas de entrega. Con la tesis ya terminada, el día que imprimí y encuaderné la primera versión, mi supervisora me llamó a su despacho para avisarme de otro error grave en un cálculo crucial. Me vine muy abajo. Pensé que los evaluadores -que ya tenían sus respectivas copias- se darían cuenta e invalidarían todo el trabajo hecho durante los cuatro años anteriores. Tuve ganas de quemar la copia que tenía en mis manos y mandarlo todo a la mierda. Creo que hasta lloré. 

No ocurrió nada. Los evaluadores no se dieron cuenta del error. Mi supervisora y yo corregimos el fallo discretamente y volví a imprimir la versión arreglada. A veces te equivocas, todo parece muy grave, y no sucede absolutamente nada.

Vinicius tiene solo veinte años y ha estado a punto de convertirse en un meme. Cada error ridículo delante del portero se añadía a la ristra de errores ridículos anteriores, sin importar la cantidad de buenas jugadas que hubiera hecho entre medias. Hace poco lo sentencié, diciendo que en su carrera solo aspiraba a ser el quince o el veinte mejor jugador del mundo, como si eso fuera poco. Parece que tenemos prisa por ver a la gente fracasar. Vemos a alguien hacer cola para comerse un gofre con forma de pene y ya pensamos que todos los gofres que se comerá en su vida tendrán forma fálica. Y no. La gente aprende.

Vini vivió su gran noche la semana pasada contra el Liverpool. Un gran gol, mezcla de velocidad, control y definición nos dejó a todos con la boca abierta. Después marcó otro, llegando desde atrás, y el fin de semana le complicó muchísimo la vida al Barcelona saliendo rápido al contraataque con el balón bien controlado. Al marcar su primer gol contra el Liverpool, no se volvió loco en la celebración y sonrió a cámara con tranquilidad. No sé de qué os sorprendéis, parecía decirnos, yo siempre he sido así de bueno. 

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