Volveremos (a sufrir)

Ver fútbol es un constante sufrir. Sufres porque el equipo que quieres que gane no gana. Sufres porque el equipo que no quieres que gane sí que gana. 

Sufres al ver la clasificación. Los puntos de ventaja que tu equipo tiene sobre los puestos de descenso te parecen pocos, siempre insuficientes. Sufres al ver el calendario. Temes a los partidos contra rivales de la parte alta, pero temes todavía más a los partidos contra rivales directos. Temes hasta los partidos contra el Mirandés, que nunca se juega nada. 

Sufres por si no llegarás a casa a tiempo a ver el partido, y te tocará verlo grabado, sin poder mirar Twitter ni consultar en Mismarcadores los cambios en la clasificación en directo. Esto lo sufres en silencio, porque no quieres hartar a tu novia con tus manías, ni quieres tampoco que el resto de gente piense que eres el típico tío que se va a casa corriendo a ver el fútbol, aunque lo eres. 

El buen sabor de una victoria dura poco en comparación con el temor de la potencial derrota en la jornada siguiente. Si hacemos balance, con el fútbol sufres mucho más de lo que disfrutas, al final de una temporada. 

A falta de una jornada para terminar la Liga, mi equipo ha bajado de categoría. Llegamos al final de temporada con las opciones intactas. Sin embargo, en el momento clave, encadenamos una racha inesperada de cuatro derrotas seguidas, con 0 goles a favor y 8 en contra. A mitad de esta racha terrible cambiamos de nuevo de entrenador, por ver si generaba algún tipo de reacción. Imagino que esperaban provocar algo parecido a lo que generó Luis Aragonés antes de la Final de la Euro 2008 contra Alemania, cuando les dijo a los jugadores en la charla previa al partido que le daba igual que no jugara Wallace, porque si no jugaba Wallace saldría otro que correría más que él y sería aún más peligroso. Evidentemente, Luis quería decir Ballack pero lo llamó Wallace, aunque eso nos debería dar igual, porque la charla funcionó: España salió a tope en la Final, nos la llevamos por 1-0 y ahí empezó todo lo que vino después. Aquí no funcionó: echamos a Garrido, trajimos a Escobar, no sé qué les diría antes del partido, volvimos a perder contra el Rayo y descendidos matemáticamente a falta de un partido. 

Y ahora qué hago con todo ese tiempo invertido a lo largo del año, me pregunto. Esas tardes enfadado porque no hay nadie que remate los centros de Marc Mateu. Esas horas de sueño perdidas, quedándome hasta tarde para ver el partido grabado medio dormido después del capítulo de El cuento de la criada. Voy a descansar un poco del fútbol, me digo ayer mismo. Me voy a tomar la Euro con calma y la temporada que viene no pienso abonarme a Footters. 

El mismo día que pienso esto me veo haciendo planes con un amigo para ver la Final de la Europa League y comprobando qué pinta tiene el estadio del Atlético Sanluqueño, que el año que viene iremos allí de visitantes. No aprendo. Volveremos (a sufrir).

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